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sábado, 26 de mayo de 2018

Soñé que nadaba en un lago de cabezas flotantes

las cabezas pertenecían a mujeres decapitadas.
Mujeres decapitadas por llevar la falda demasiado corta
por decir No cuando debían decir Sí
por no quedarse calladitas.
Las cabezas de las mujeres decapitadas me miraban con espanto
yo nadaba entre ellas desnuda
libre de miedo pero no de dolor
un dolor espantoso que me traspasaba el cuerpo
como si hubiese sido yo a la que le arrancaron la cabeza.
Las cabezas flotantes tenían los ojos abiertos
hinchados como un pez globo
para que pudieran ver perfectamente el horror
porque eso es lo que merecen las mujeres malas
las que no hacen la cama antes de salir a comprar las tortillas
pues a que otra cosa pueden salir solas a la calle si no.
Una mujer buena se queda en casa durante el día y la noche
aguarda con dulzura a que el hombre llegue y le pida la cena,
los brazos, las piernas, cualquier parte que se le antoje.
Pero esto es solo un sueño, nada es cierto.
En estos tiempos ya no pasan estas cosas.
Cuando llega el día abro los ojos
leo el periódico: las cabezas de las mujeres decapitadas
siguen ahí.

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