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sábado, 26 de septiembre de 2026

Lectura de "Palabras de luz sobre los silencios" en el Club de Lectura Madreadas.

Día de limpieza profunda.

Día de conectar con los huesos y sus palabras.

Temblor en el rabillo del ojo. Temblor ante la belleza oriental.



viernes, 25 de septiembre de 2026

Toda frontera trae consigo una pérdida o un hallazgo.

Mi líndero apunta hacia la conexión, 
el descubrimiento de nuevas formas de comunicarme.

Hay en mis muros tantas preguntas como respuestas,
infinidad de caminos.

Encuentro en el silencio de mi abdomen los sonidos de la música.

En mi cuerpo reside la puerta al infinito.




A media luz

Viernes de música, poesía y K-dramas.
Viernes de colores cobrizos y deseos.
Viernes de tentación e indulgencia.

- He escuchado que en las noches de otoño sin lluvia, se pueden ver muchísimas estrellas junto al Río Huangpu.
- ¿Entonces viniste esta noche por las estrellas?
- Vine por el otoño.
(Kiss me under the moonlight - XingQiu)

Llega el otoño y con él todas sus aristas. Me pasa como a Eliot: en el pasado, la llegada del otoño me hacía sentir 'muy emo'. La esencia no ha cambiado, pero sí el rumbo. Entre más pasa el tiempo, el otoño adquiere un nuevo significado. Ahora es una estación que florece, pero esta floración nada tiene que ver con la ruidosa primavera o sus colores estridentes. Es una semilla que crece lentamente hacia adentro y brilla. Lejos de invocar a la muerte, me trae esperanza, un cálido deseo de caer como las hojas y disfrutar el proceso, flotar en el ensueño, crujir en la realidad. 

jueves, 24 de septiembre de 2026

H.X.

Hay personas que llegan a tu vida y se quedan. No importan las complicaciones. No importa el origen, la lengua o que jamás intercambiemos ni siquiera una mirada. Hay almas que se integran irremediablemente a la tuya.

sábado, 12 de septiembre de 2026

Inicia el desborde

Vuelvo al poema a través de la frontera y el río.

Versos autocontenidos reinician el anclaje a la palabra.

Desenrollo mi cuerpo al calor de la mañana, camino.

Echo mano a la limpieza y el orden.

La tarde se vislumbra plácida y serena.


viernes, 11 de septiembre de 2026

Truth is truth

Truth is truth (XingQiu) ha sido la píldora con que he intentado regularme. 

Han sido días de plomo sobre la espalda, días sin respiración profunda, sin poesía.

Mi cuerpo tiembla cuando requiere dopamina. Últimamente ha estado agitándose demasiado.

La piel y el alma gimen ávidas de voces y notas musicales: un lazo que sostenga la incertidumbre.





miércoles, 19 de agosto de 2026

Anotaciones matutinas y lo que nace en medio de la tarde

Deseo escribir, pero nada me viene a la cabeza.
Me siento en un bucle infinito de blancura, como un limbo. No estoy aquí ni en ninguna parte.
La desregulación no me permite concentrarme. Necesito una ruta.
El tiempo avanza en mi contra.
El stimming me invade ojos y manos, incluso los dedos de los pies.
Frustración.
Algo como fuego quema en mi pecho.


"A algunas cosas hay que nombrarlas porque si no, no existen; a otras hay que callarlas, para que no sean. Hay que nombrar las nubes. El cielo. Cada uno de los pájaros, cada uno de los yuyos. A veces hago ese experimento: camino y trato de nombrar todo lo que veo. Las hojas de un matorral al que no le conozco el nombre, un poste del alambrado, una varilla, las huellas que dejan en el barro los tractores a la mañana."   - Federico Falco -

Es así como nombro todo lo que siento, todo lo que me provoca miedo o asombro: el vacío, el deseo, la satisfacción. Preguntas y respuestas. Hitos de la carne y las letras. Lo prohibido.

miércoles, 12 de agosto de 2026

Estos últimos diez días han sido de introspección, de recarga de energía, regulación. Con los años, mi cuerpo y mi mente, tardan más en recuperarse. Así que ya no lucho contra mis deseos, dejo que fluyan, los abrazo, siento, me distiendo. Vuelvo a mí misma.

Cada día, sin falta, la canción Taming Desire me ha taladrado los huesos, ha logrado que el frisson permanezca. Así que vuelvo a ella a manera de bálsamo en mi proceso homeostático. La escritura, siempre es un aditivo fabuloso.

"Alguno días me enrosco hacia dentro; es como si solo pudiera conversar conmigo o, como mucho, con la naturaleza que me rodea: hablo con el agua, las piedras, las mariposas del camino".
- Lydia Luna -


Me enrosco hacia adentro,
no hay otra forma de salir del túnel.
Es en la entraña
donde emerge el poema.
Un día soy una oruga,
otro día, un perro asustado,
otro más, una loba celo
en busca de su manada.
No hay en mis palabras ningún antídoto,
no curan el mal;
apenas arrastran lepidópteros
al blanco de la hoja.
Este es un pequeño esbozo de mis huesos,
lo que hay bajo mi columna vertebral.
Soy la fuente
de todos los deseos.

martes, 11 de agosto de 2026

En fase de homeostasis: Con la mente nublada. La energía de Hua Yong en mis entrañas. Taming desire en mi cabeza. Taming desire en cada partícula de mis huesos.

viernes, 15 de mayo de 2026

Neurodivergencias

Tras el diagnóstico de TEA de mi hijo mayor a sus ocho años, comencé a investigar mucho sobre el tema. Al principio pensé, cuando me identificaba con algunos puntos, que trataba de ser empática con él. Conforme han pasado los años, y conforme más aprendo del autismo, he dejado de buscar respuestas concretas, abrazando las respuestas simples: Valorar lo que sé, reconocer lo que siento. Y siempre me he sentido distinta. Como si no encajara cien por ciento en ningún sitio.

Me saturo cuando me piden demasiadas cosas a la vez, me cuesta trabajo seguir las conversaciones, entender lo que me están diciendo, siento la fuerte necesidad de enfocarme en cosas que me gustan, escuchar una misma canción durante todo el día, desconectarme del ruido exterior, que no interrumpan lo que estoy haciendo. Cuando me preguntan algo, tardo mucho en contestar.

Me gusta repetir platillos ya sea por su sabor o textura. Me disgusta cómo se sienten ciertos alimentos en la boca.

A veces cuando hay demasiado trabajo, tengo que dejar de hacerlo durante un rato y enfocarme en cosas que me interesan, no es que no quiera trabajar, sólo necesito poner mi atención en algo que me llene de energía. Cuando me siento cargada de nuevo y con más claridad, vuelvo a mis tareas, esto me hace sentir culpable, pero no puedo evitarlo.

A veces me descubro teniendo conversaciones que no han sucedido o que ya sucedieron y que desearía que hubiesen ocurrido de otra forma. Repito los diálogos en mi cabeza.

Necesito tomar apuntes de todo lo que tengo qué hacer y después tachar lo que ya está hecho para que no se me olvide. Siempre procuro tener un cuaderno a la mano o mantener abierto un archivo de Word para vaciar ahí todo lo que pienso, siento o está sucediendo.

Otras veces estoy haciendo una cosa, pero me interrumpen para hacer otra y al terminar, inicio una nueva tarea olvidando por completo la que había iniciado en primer lugar. No puedo recordar las cosas, como si las hubieran borrado de mi cabeza. Muchas veces tengo que volver sobre mis pasos para regresar exactamente al momento donde me había quedado y poder retomar mi tarea.

Tengo que quitar las etiquetas de mi ropa porque me raspan, Los ojos me calan con la luz del sol o cierta iluminación, sobre todo cuando es luz blanca. El sonido de las ambulancias me cala en los oídos. A menudo choco con objetos, me golpeo o golpeo a personas sin querer. A veces descubro en mi cuerpo moretones o heridas que no sé cómo me hice.

Me cuesta mucho trabajo iniciar una conversación o participar en conversaciones porque seguido me siento fuera de lugar. En ocasiones siento ataques de pánico cuando voy a dirigirme directamente a una persona, para hablar de cosas muy íntimas o de carácter muy personal.

No tengo tacto para decir ciertas cosas, noticias importantes. Cuando me piden una cosa, hago exactamente lo que me pidieron, no más. Me siento incómoda cuando me escuchan hablar por teléfono, prefiero enviar mensajes o correo electrónico. Soy mejor escribiendo que hablando.

No necesito hablar o hacer una actividad específica con alguien que me importa para sentir que de verdad estoy compartiendo. Con estar en silencio en la misma habitación es suficiente.

Sigo aprendiendo a conocerme. Creo que voy por buen camino. Quizá algún día las piezas terminen de acomodarse. Quizá para entonces no necesite respuestas.

martes, 12 de mayo de 2026

Una carta silenciosa arrulla mis sentidos.

Como meter lentamente los pies en el agua clara del río. Como sentarse a la orilla del mar a contemplar el anaranjado crepúsculo. Como deshacer un diente de león entre los dedos. En lo alto, los pájaros revoloteando las nubes, los pájaros cantando un himno de alegría, los pájaros dando vueltas en la cuenca de los ojos. Adentro, una escultura de hielo derritiéndose, provocando una eclosión en el pecho. 

miércoles, 15 de abril de 2026

Melofilia



Siempre hay ciertos días en que la tristeza (o lo que yo definía antes como tristeza) se instala en mí de manera intensa. Cuando me siento así, deprimida sin saber por qué, sin una razón real de por medio, procuro escuchar música acorde y dejarme llevar por la sensación. Por mucho tiempo creí que era mi yo triste, buscando más tristeza. Una forma enfermiza de cavar en la depresión y abrazarla descuidada e intencionalmente. Con el paso de los años y mucho trabajo de reflexión, investigación y autoconocimiento, he comprendido una realidad más profunda. Estos episodios de tristeza sin sentido aparente tienen una razón de ser y no se trata de tristeza o depresión sino de burnout autista. Lo que yo llamaba búsqueda irracional, era sencillamente stimming auditivo para lograr la autorregulación. 
El camino de introspección y búsqueda de respuestas continúa, pero ya no hay culpa sobre mis hombros por este acto en particular. Puedo ahora escuchar una canción triste en modo bucle a manera de ecolalia, transitar con paciencia las emociones y encontrarles un sentido real, que no me hace ni mejor ni peor persona. Me hace simplemente un ser humano. La música, entonces, para mí no es sólo arte, es el puente para liberar tensiones sin necesidad de palabras, sintonizar mi mundo interno con estímulos externos para disminuir el ruido exterior, una forma de protección, no destrucción como solía creer. Las canciones tristes pero intensas me permiten "sentir algo" de manera controlada cuando el burnout me produce entumecimiento emocional. En resumen, son una herramienta perfecta para buscar el equilibrio cuando así lo necesito.


Mientras escribo hoy, A Silent Letter se escucha de fondo.

miércoles, 1 de abril de 2026

Actos de amor profundo

"Escribir, cuidarte, atender aquello que es importante y valioso para ti (más allá de las labores productivas, de los cuidados ineludibles) es un acto de amor profundo: hacia ti en primer lugar, pero también hacia las personas que te rodean". 
- Lydia Luna -

Retomo la escritura.
El arte de cartografiar la memoria.
Reanudo la elaboración del poema.
Siento en mi cuerpo el fluir de la música.

Rusty nail me agita las entrañas
Anata me abraza amorosamente
Dive to blue me recuerda lo efímero de la vida

Mi cabeza 
es un trompo de colores​ que gira 
al ritmo de una guitarra de rock
la voz de un pájaro
me invita a bailar con fantasmas
me ciño pétalos de flores
al desnudo cuerpo
e inicio el ritual 
para volver a casa

viernes, 6 de marzo de 2026

Después de mucha sobrecarga sensorial y una semana intensa de trabajo, al fin algo de letras.




viernes, 16 de enero de 2026

Para J.E.



I

Te escribo porque no sé nombrarlo. No siempre comprendo el lenguaje de tus pupilas, traviesas, acuosas. Mis ojos no saben mirar otros ojos. Nos descubro entonces visiblemente alejadas, cada una en su propia constelación. Cada una resistiendo sus propias batallas.

II

Te escribo porque no sé nombrarlo. Continuamente se me enreda la lengua entre espinos. Tus silencios se unen a mis silencios. Sangras, sangro. Nos llueven plumas de pájaro. Crecer nos duele y el dolor se refleja en las pupilas. Nos descubro entonces increíblemente cerca una de la otra. Como si un mismo ritmo nos acompañara desde siempre.

III

Te escribo porque no sé nombrarlo. A veces tampoco sé nombrar lo que siento. Te veo y me veo a mí misma. Más fuerte, más valiente, más llena de vida. Una mejor versión. Volar no es un sueño, es una posibilidad real. Semillas de girasol en ciernes. En el contorno de los pétalos brillas, creces, te esparces. En el filo de los pétalos, somos una.

jueves, 15 de enero de 2026



"Hacer una maleta es elegir qué se lleva y qué se deja".
- Adán Fulgor -

Estoy eligiendo con cuidado Cada hueco debe ser llenado con sabiduría. No hay prisa, aunque el tiempo diga lo contrario. En mi maleta debe haber una balanza, esto es esencial. A partir de ahí nacerá no el futuro, sino el presente que estoy buscando: Días desérticos y de lluvia. Días de pájaros y mariposas. Días de carcajadas y de llanto. Días de sol ardiente y luna llena. Días de palabras y silencios. Días de libros y poesía. Días en que otra yo florece en el vacío.

lunes, 12 de enero de 2026

No es siempre la calma, a veces es la tormentosa lluvia en mi cabeza. Nidos de pájaros. Telarañas. Densa neblina. La claridad es un alfiler en medio del océano. Intento centrar la mirada en un punto. Duele. Como si la punta del alfiler se clavara en mi nuca cientos de veces, simultáneamente. Lo que hago entonces es cerrar los ojos y respirar profundamente. Drenar emociones escribiendo.

domingo, 4 de enero de 2026


Jorge Manzanilla: el silencio es un cuerpo desmembrado. Carruaje de pájaros. «Aprendo que el silencio es un cuerpo desmembrado. / Un cuerpo arrebatado de nombres y adjetivos». (Negra efeméride, Valparaíso Ediciones).

La reseña que hace Marco Antonio Murillo sobre el libro de Jorge Manzanilla me invita a la lectura. Los poemas son una delicia sangrienta que duele, porque también soy mexicana. Me quedo con estos versos:

«Serpiente de primavera, serpiente de verano, de otoño y de invierno,
toma al hombre árbol y al hombre de arcilla, baja al Xibalbá y sube al islote,
este es tu huerto de manzanas, este es el verdor de la carne muerta».

«La luna menguante cosecha su espiga
y ahora estamos abriéndonos la lengua
para encontrar alguna palabra
que sepa pronunciarte».

Los poemas de Jorge Manzanilla hablan de la Patria, de la historia y de la muerte, de todas las violencias. Su visión poética nada tiene que ver con la mía, pero sus palabras encajan muy bien con lo que a veces intento decir: «Buscamos la Palabra / bajo el polen de nuestros miedos».

Aunque intento no mirarlo
a veces el miedo me engaña
salta la cuerda con sus propios zapatos
aprieta el nudo
mientras el aire se agota
escarbo en la tierra
mis uñas se vuelven aguijones
sobre los gusanos
no importa cuánto tiempo dure la noche
escarbo hasta que la punta de una palabra
aparece
y revienta la garganta.

viernes, 2 de enero de 2026

Nombrar el pasado



«Hay algo en el pasado que nos salva», dice Nadia Contreras, en su maravilloso libro “La infinita aproximación”. En distintas ocasiones, debido a situaciones dolorosas, he querido extirpar el pasado de mi vida con la exactitud de un bisturí, dejar atrás errores que me han costado pérdidas de distinta clase, especialmente aquellas que tienen que ver conmigo misma. Con el tiempo, comprobé que hacer eso, por positivo que parezca, solo me lleva a la fragmentación.

En una de sus cartas, mi amiga Marisol Vera me decía al respecto: “Lo más importante de todo, lo fundamental, creo yo, es que seas honesta contigo misma. No puedes abandonar una parte de ti sin dañar lo demás que eres. Debes poder, y realmente creo que eres capaz de ello, amalgamar la luz y la oscuridad en una sola mujer”.

En aquel momento, sus palabras fueron como una revelación para mí. A partir de ahí, dejé de verme como una sombra a la que le habían arrancado todas las luces. Hubo más acontecimientos oscuros en mi vida, por supuesto, incluso más dolorosos. Pero cada vez que la tempestad me ahogaba, recordaba esas palabras. Y fueron mi fuerza. Son un faro que me acompaña siempre.

No intento ya borrar el pasado, al contrario. Cada día que pasa me desnudo más en los diarios y en los poemas. Acepto lo que fui y lo que soy, sin esconder nada. Arrojo al fuego todos mis huesos. No para que se consuman, sino para que se acrisolen.

Al fin entiendo a lo que se refería Marisol: No importa cuántos procesos de transformación viva, cuantos errores o aciertos cometa, sigo siendo yo. Aceptarlo, me permite seguir caminando, transformarme y crecer. O como también lo dice Nadia a través de su libro: el pasado nos salva y nos ayuda a dar un paso más a la infinita aproximación.

jueves, 1 de enero de 2026

Bienvenido 2026


 

Inicié el año a mitad del día, escribiendo. No quiero parar de escribir este año. No importa si se concretan proyectos de publicación o no. Escribir: esa es mi meta. Entrar de lleno en el acto creativo. Una línea, dos, tres. Pero que nunca falten las palabras, la poesía.

No puedo evocar un mundo sin pájaros
pero sé que llegará el día
en que los árboles conversarán
únicamente con sus ramas
y el fuego que les consume.
Hasta entonces
haré poemas de todo
volcaré las vísceras sobre la hoja
seré una con el sol y la noche
pájaro en vuelo
producto del mimetismo.