El estallido viene tras caer en la trampa.
Hundir el alma en el misterio.
No hay manera de borrar los ayeres.
Nos queda solo cerrar la boca y abrir los ojos.
Dejarse llevar por la poesía y la tentación.
TEXTOS, POEMAS Y OTROS DELIRIOS
Por Linda González
El estallido viene tras caer en la trampa.
Hundir el alma en el misterio.
No hay manera de borrar los ayeres.
Nos queda solo cerrar la boca y abrir los ojos.
Dejarse llevar por la poesía y la tentación.
No tengo tiempo para escribir. Pero soy rebelde y me niego a sucumbir ante el vacío.
Hoy se desató el caos. La escritura me trajo de vuelta a la vida.
Noviembre cae como una tormenta eléctrica, una roca: lo aplasta todo. Mi cabeza es un nido de arañas. Mi cuerpo no me sostiene. No soy yo. Es otra que se mueve y sonríe, como está escrito. Adentro pétalos de flores en derrumbe. Adentro yo, gritando. Adentro, el otoño devorando la primavera.
En el autismo, el amor también se expresa... Pero a veces de formas que no siempre se reconocen como amorosas. Son gestos auténticos, profundos y significativos:
Cuando una persona autista te comparte mucha información sobre su interés especial, no es sólo entusiasmo. Es una forma de decir: "Confío en ti. Quiero compartir mi mundo contigo".
Ayudarte con una tarea, recordarte, orgnizarte algo que te cuesta, no es control ni frialdad: es cuidado práctico. Es decir: "Quiero hacerte la vida más fácil".
Estar a tu lado, cada uno haciendo lo suyo, en silencio o con pocas palabras. Para muchas personas autistas, esta cercanía tranquila es una de las formas más puras de compañía. Es decir: "Me siento seguro contigo".
@autadri
Pájaros.
Miel y hormigas.
Lirios, globos negros.
Rosas y espinas.
Mariposas, orquídeas, cacahuates.
Arcoíris.
Hojas maple, otoño.
Todo tiene gran significado.
En el centro del fuego, sin armadura.
Incapacitada para pedir auxilio o siquiera armar un poema.
My devotion en lo alto del cielo, en el fondo del corazón.
A partir de aquí, las sombras, las luces, los destellos que se desprenden del presente, abrazan el pasado y sueñan con el futuro.
Este es el primer espacio,
la primera muralla,
el primer eslabón poético.
El reinicio.
Pongo un pie en la orilla de la ventana,
el olor de la hierba me golpea.
No sé cuánto tiempo pasará antes del invierno.
Mientras tanto,
voy al fondo,
Trazo la línea que ha de llevarme al infinito.
La voz es un tintineo que flota y se desgarra al caer en el asfalto.
Persigo cuervos, sus graznidos, para encontrar mi propio ritmo cardíaco.
No es este el sonido verdadero, es apenas un reflejo del agua que baja por el río.
Voy en busca del latido, a las profundidades del sol.
Recojo en mis manos el otoño, sus hojas doradas.
Abrazo el almìbar que nace de la oscuridad del poema.