SANGRE, BARRO Y ESPIRITU
TEXTOS, POEMAS Y OTROS DELIRIOS
Por Linda González
miércoles, 28 de enero de 2026
Esta será la bitácora más oscura
caída libre entre cascadas
úlcera en la blanda carne
no será este el último sitio
será apenas el umbral
donde vida y muerte
han de besarse sin remordimientos
jueves, 22 de enero de 2026
De la resequedad y la lluvia
Me ha dado por trepar a las paredes blancas.
El vidrio se asoma en la carne.
Abre la ventana roja.
Afuera, un ruido espantoso.
Un ruido que raspa por dentro.
¿Cuántas orquídeas me quedan en las manos?
¿Cuántos lunares he de dibujar
hasta llegar a lo que parece
una mosca en el crepúsculo?
Sólo fomento monosílabos.
Hoy es un día para cantar aleluyas
y soñar despierta.
viernes, 16 de enero de 2026
Para J.E.
jueves, 15 de enero de 2026
lunes, 12 de enero de 2026
domingo, 4 de enero de 2026
a veces el miedo me engaña
salta la cuerda con sus propios zapatos
aprieta el nudo
mientras el aire se agota
escarbo en la tierra
mis uñas se vuelven aguijones
sobre los gusanos
no importa cuánto tiempo dure la noche
escarbo hasta que la punta de una palabra
aparece
y revienta la garganta.
sábado, 3 de enero de 2026
Poemas de todo
II
III
viernes, 2 de enero de 2026
Nombrar el pasado
jueves, 1 de enero de 2026
Bienvenido 2026
pero sé que llegará el día
en que los árboles conversarán
únicamente con sus ramas
y el fuego que les consume.
Hasta entonces
haré poemas de todo
volcaré las vísceras sobre la hoja
seré una con el sol y la noche
pájaro en vuelo
producto del mimetismo.
miércoles, 31 de diciembre de 2025
Mi cerebro funciona distinto. Cada día lo compruebo más. Hay muchas personas importantes en mi vida: Mi hija, mis hijos, mis padres, mi hermano, mi familia, amistades. Cada una de esas personas ocupa un sitio en mi mente y mi corazón de distinta forma pero permanente. De alguna manera, siempre les llevo conmigo, incluso si tenemos días o años sin vernos en persona o intercambiar palabras.
La mayoría de la gente, al concluir o iniciar el año, procura enviar saludos, desear parabienes y buenos deseos para el futuro. Yo no. Por lo menos no lo hago como un ritual rígido. No es que esto sea bueno o malo, simplemente para mí funciona de otra manera.
Por norma social, hay fechas concretas para todo: cumpleaños, navidad, fin de año, día del amor y la amistad, día de la madre, día del padre, etc. En mi mente, sólo hay días. Y cada uno de ellos es distinto. Hay días en que mi cuerpo y mente rebosan de energía, luzco risueña, parlanchina y atrevida. Otros días me envuelve un total mutismo. En días como esos, hay quienes piensan que estoy enojada o triste, pero no es así, simplemente estoy recargando baterías. Necesito silencio y soledad. Pero eventualmente, necesitaré volver al mundo y sus exigencias y por supuesto, compartir con otras y otros.
Por cuestión de salud, más que voluntaria, las últimas semanas las he pasado recluida en casa, descansando, recuperando energía. Me desconecté del mundo y las personas. Las festividades navideñas me han pasado casi de largo. A unos cuantos días de terminar el año por fin me siento otra vez yo. Comencé a hacer ejercicio y regresé a la lectura y la escritura. He reflexionado mucho también. En ese proceso me di cuenta de que mientras las demás personas conviven, se envían saludos y buenos deseos, yo he estado conectada conmigo misma. Pensé entonces en cómo esto puede hacerme parecer grosera o indiferente. Y tal vez lo he sido. Tal vez mi forma de ser ha provocado malestar, incomodidad, enfado o tristeza a alguien. Sin embargo no es mi intención. Como dije, para mí sólo hay días, días de silencio o ruido, días de luces y sombras. De cualquier forma, cada día es intenso y único. Cada día, todas las personas que son importantes para mí están en mi mente y mi corazón. Incluso si no están presentes, me acompañan, me alientan. Las abrazo y las amo. Me ayudan a ser quien soy. Aunque claro, pocas veces se los diga o lo demuestre.
Hoy es el último día del año, un día soleado y frío, un día de integración. Aprovecho esto para hacer a un lado mi falta de empatía cognitiva y disculparme por ella. Les doy gracias por haber estado ahí, por acompañarme, por sus buenos deseos. De todo corazón, espero que este 2025 concluya para ustedes con buena vibra, en compañía de quienes aman y que sea lo que sea que les traiga el 2026, venga acompañado de salud, éxitos y sobre todo muchos instantes maravillosos.


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