Páginas

martes, 12 de mayo de 2026

Una carta silenciosa arrulla mis sentidos.

Como meter lentamente los pies en el agua clara del río. Como sentarse a la orilla del mar a contemplar el anaranjado crepúsculo. Como deshacer un diente de león entre los dedos. En lo alto, los pájaros revoloteando las nubes, los pájaros cantando un himno de alegría, los pájaros dando vueltas en la cuenca de los ojos. Adentro, una escultura de hielo derritiéndose, provocando una eclosión en el pecho. 
"Yo sollocé.
Entonces, ella me tomó la mano.
Pero, ya estaba abierta la puerta del infierno”
- Marosa di Gorgio -

Primero, las palabras simples y puras.
Las palabras mantequilla.
Después el oráculo, la serpiente, el buitre.
Los ojos saltados como plumas.
Una mano ronca y huesuda sobre el cuello.
El vestido roto, el vestido flotando en la pútrida espuma.
El aullido de la almohada.
Un rumor de piano deslizándose entre las sábanas.
Rubíes desgajándose por el fuego.
El ojo fijo en la comisura del diablo.