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miércoles, 12 de agosto de 2026

Combustión

Muto al ritmo de la canción,
me voy adentro,
hasta la médula de la voz.
Las palabras me rasgan piel y garganta;
floto en alguna parte del cosmos.
No estoy aquí,
estoy en un campo minado,
en el friseo de las alas de los pájaros,
en el despertar de la oruga.
La música penetra de nuevo:
soy grito,
temblor,
escalofrío,
estertor vivo
de la cabeza a los pies.
Estos últimos diez días han sido de introspección, de recarga de energía, regulación. Con los años, mi cuerpo y mi mente, tardan más en recuperarse. Así que ya no lucho contra mis deseos, dejo que fluyan, los abrazo, siento, me distiendo. Vuelvo a mí misma.

Cada día, sin falta, la canción Taming Desire me ha taladrado los huesos, ha logrado que el frisson permanezca. Así que vuelvo a ella a manera de bálsamo en mi proceso homeostático. La escritura, siempre es un aditivo fabuloso.

"Alguno días me enrosco hacia dentro; es como si solo pudiera conversar conmigo o, como mucho, con la naturaleza que me rodea: hablo con el agua, las piedras, las mariposas del camino".
- Lydia Luna -


Me enrosco hacia adentro,
no hay otra forma de salir del túnel.
Es en la entraña
donde emerge el poema.
Un día soy una oruga,
otro día, un perro asustado,
otro más, una loba celo
en busca de su manada.
No hay en mis palabras ningún antídoto,
no curan el mal;
apenas arrastran lepidópteros
al blanco de la hoja.
Este es un pequeño esbozo de mis huesos,
lo que hay bajo mi columna vertebral.
Soy la fuente
de todos los deseos.

martes, 11 de agosto de 2026

En fase de homeostasis: Con la mente nublada. La energía de Hua Yong en mis entrañas. Taming desire en mi cabeza. Taming desire en cada partícula de mis huesos.