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martes, 12 de mayo de 2026

Una carta silenciosa arrulla mis sentidos.

Como meter lentamente los pies en el agua clara del río. Como sentarse a la orilla del mar a contemplar el anaranjado crepúsculo. Como deshacer un diente de león entre los dedos. En lo alto, los pájaros revoloteando las nubes, los pájaros cantando un himno de alegría, los pájaros dando vueltas en la cuenca de los ojos. Adentro, una escultura de hielo derritiéndose, provocando una eclosión en el pecho. 

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