Es extraño cómo la mente se queda en blanco por cierto tiempo. A veces son tantas las imágenes que me bombardean que no puedo centrar mi atención en una sola, así que desaparecen temporalmente. Esto bien podría atribuirse a la edad. Pero yo recuerdo experimentar este tipo de vivencia desde niña. Es como si por un momento me desconectara de la realidad (al menos la que conocemos) sin perder conciencia de que sigo aquí. Como una especie de descarga. Luego me activo de nuevo, todo lo que tenía en mente encuentra sitio, mi interior se reorganiza, respiro profundamente y sigo. La música siempre actúa como vehículo para volver. Es el ancla más fuerte que conozco, por eso repito canciones una y otra vez en mi cabeza, a manera de mantra. Hoy me persigue “Butterfly's Sleep”:
"Por favor levántate de entre los muertos en la tierracon mi último beso".
Y al decir "kissu" despierto de la ensoñación. Mi corazón palpita de nuevo, la sangre viaja serena por mis venas, el martilleo de imágenes me invade otra vez.
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