Muto al ritmo de la canción,
me voy adentro,
hasta la médula de la voz.
Las palabras me rasgan piel y garganta;
floto en alguna parte del cosmos.
No estoy aquí,
estoy en un campo minado,
en el friseo de las alas de los pájaros,
en el despertar de la oruga.
La música penetra de nuevo:
soy grito,
temblor,
escalofrío,
estertor vivo
de la cabeza a los pies.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario