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miércoles, 28 de enero de 2026

Esta será la bitácora más oscura

Esta será la bitácora más oscura
caída libre entre cascadas
úlcera en la blanda carne
no será este el último sitio
será apenas el umbral
donde vida y muerte
han de besarse sin remordimientos

jueves, 22 de enero de 2026

De la resequedad y la lluvia

No tengo suficientes recursos.
Me ha dado por trepar a las paredes blancas.
El vidrio se asoma en la carne.
Abre la ventana roja.
Afuera, un ruido espantoso.
Un ruido que raspa por dentro.
¿Cuántas orquídeas me quedan en las manos?
¿Cuántos lunares he de dibujar
hasta llegar a lo que parece
una mosca en el crepúsculo?
Sólo fomento monosílabos.
Hoy es un día para cantar aleluyas
y soñar despierta.

viernes, 16 de enero de 2026

Para J.E.



I

Te escribo porque no sé nombrarlo. No siempre comprendo el lenguaje de tus pupilas, traviesas, acuosas. Mis ojos no saben mirar otros ojos. Nos descubro entonces visiblemente alejadas, cada una en su propia constelación. Cada una resistiendo sus propias batallas.

II

Te escribo porque no sé nombrarlo. Continuamente se me enreda la lengua entre espinos. Tus silencios se unen a mis silencios. Sangras, sangro. Nos llueven plumas de pájaro. Crecer nos duele y el dolor se refleja en las pupilas. Nos descubro entonces increíblemente cerca una de la otra. Como si un mismo ritmo nos acompañara desde siempre.

III

Te escribo porque no sé nombrarlo. A veces tampoco sé nombrar lo que siento. Te veo y me veo a mí misma. Más fuerte, más valiente, más llena de vida. Una mejor versión. Volar no es un sueño, es una posibilidad real. Semillas de girasol en ciernes. En el contorno de los pétalos brillas, creces, te esparces. En el filo de los pétalos, somos una.

jueves, 15 de enero de 2026



"Hacer una maleta es elegir qué se lleva y qué se deja".
- Adán Fulgor -

Estoy eligiendo con cuidado Cada hueco debe ser llenado con sabiduría. No hay prisa, aunque el tiempo diga lo contrario. En mi maleta debe haber una balanza, esto es esencial. A partir de ahí nacerá no el futuro, sino el presente que estoy buscando: Días desérticos y de lluvia. Días de pájaros y mariposas. Días de carcajadas y de llanto. Días de sol ardiente y luna llena. Días de palabras y silencios. Días de libros y poesía. Días en que otra yo florece en el vacío.

lunes, 12 de enero de 2026

No es siempre la calma, a veces es la tormentosa lluvia en mi cabeza. Nidos de pájaros. Telarañas. Densa neblina. La claridad es un alfiler en medio del océano. Intento centrar la mirada en un punto. Duele. Como si la punta del alfiler se clavara en mi nuca cientos de veces, simultáneamente. Lo que hago entonces es cerrar los ojos y respirar profundamente. Drenar emociones escribiendo.

domingo, 4 de enero de 2026


Jorge Manzanilla: el silencio es un cuerpo desmembrado. Carruaje de pájaros. «Aprendo que el silencio es un cuerpo desmembrado. / Un cuerpo arrebatado de nombres y adjetivos». (Negra efeméride, Valparaíso Ediciones).

La reseña que hace Marco Antonio Murillo sobre el libro de Jorge Manzanilla me invita a la lectura. Los poemas son una delicia sangrienta que duele, porque también soy mexicana. Me quedo con estos versos:

«Serpiente de primavera, serpiente de verano, de otoño y de invierno,
toma al hombre árbol y al hombre de arcilla, baja al Xibalbá y sube al islote,
este es tu huerto de manzanas, este es el verdor de la carne muerta».

«La luna menguante cosecha su espiga
y ahora estamos abriéndonos la lengua
para encontrar alguna palabra
que sepa pronunciarte».

Los poemas de Jorge Manzanilla hablan de la Patria, de la historia y de la muerte, de todas las violencias. Su visión poética nada tiene que ver con la mía, pero sus palabras encajan muy bien con lo que a veces intento decir: «Buscamos la Palabra / bajo el polen de nuestros miedos».

Aunque intento no mirarlo
a veces el miedo me engaña
salta la cuerda con sus propios zapatos
aprieta el nudo
mientras el aire se agota
escarbo en la tierra
mis uñas se vuelven aguijones
sobre los gusanos
no importa cuánto tiempo dure la noche
escarbo hasta que la punta de una palabra
aparece
y revienta la garganta.

sábado, 3 de enero de 2026

Poemas de todo




I

Prometí hacer poemas de todo. Aunque esto no es un poema, es un grito. Tiene el mismo peso que una pluma o una bala de cañón. Aparece cada cierto tiempo, cuando los pulmones se vacían, cuando el cuerpo se vacía. Me engulle, nos engulle. No deja residuos.


II

La casa está en llamas. Las motas de polvo flotan. Por la rendija de la puerta se cuela el silencio. Hay una extraña tranquilidad en las cosas. Afuera, la gente sangra, llora. Dice adiós a lo que no quiere decir adiós. Aquí abundan los recuerdos, los pájaros, peces de colores. Aquí nacen árboles a todas horas. El sol llueve a cántaros, incendia las cortinas.


III

No pretendo congelar el tiempo, intento rasgar la punta del iceberg, trazar círculos de luz en las ventanas. Cuarenta y cuatro años pasan en un suspiro. Mañana es un pájaro que vuela, un árbol de pequeñas flores y gigantes ramas. Somos la suma de todas las memorias. Escribo para no dejar atrás ningún cuervo desplumado.

viernes, 2 de enero de 2026

Nombrar el pasado



«Hay algo en el pasado que nos salva», dice Nadia Contreras, en su maravilloso libro “La infinita aproximación”. En distintas ocasiones, debido a situaciones dolorosas, he querido extirpar el pasado de mi vida con la exactitud de un bisturí, dejar atrás errores que me han costado pérdidas de distinta clase, especialmente aquellas que tienen que ver conmigo misma. Con el tiempo, comprobé que hacer eso, por positivo que parezca, solo me lleva a la fragmentación.

En una de sus cartas, mi amiga Marisol Vera me decía al respecto: “Lo más importante de todo, lo fundamental, creo yo, es que seas honesta contigo misma. No puedes abandonar una parte de ti sin dañar lo demás que eres. Debes poder, y realmente creo que eres capaz de ello, amalgamar la luz y la oscuridad en una sola mujer”.

En aquel momento, sus palabras fueron como una revelación para mí. A partir de ahí, dejé de verme como una sombra a la que le habían arrancado todas las luces. Hubo más acontecimientos oscuros en mi vida, por supuesto, incluso más dolorosos. Pero cada vez que la tempestad me ahogaba, recordaba esas palabras. Y fueron mi fuerza. Son un faro que me acompaña siempre.

No intento ya borrar el pasado, al contrario. Cada día que pasa me desnudo más en los diarios y en los poemas. Acepto lo que fui y lo que soy, sin esconder nada. Arrojo al fuego todos mis huesos. No para que se consuman, sino para que se acrisolen.

Al fin entiendo a lo que se refería Marisol: No importa cuántos procesos de transformación viva, cuantos errores o aciertos cometa, sigo siendo yo. Aceptarlo, me permite seguir caminando, transformarme y crecer. O como también lo dice Nadia a través de su libro: el pasado nos salva y nos ayuda a dar un paso más a la infinita aproximación.

jueves, 1 de enero de 2026

Bienvenido 2026


 

Inicié el año a mitad del día, escribiendo. No quiero parar de escribir este año. No importa si se concretan proyectos de publicación o no. Escribir: esa es mi meta. Entrar de lleno en el acto creativo. Una línea, dos, tres. Pero que nunca falten las palabras, la poesía.

No puedo evocar un mundo sin pájaros
pero sé que llegará el día
en que los árboles conversarán
únicamente con sus ramas
y el fuego que les consume.
Hasta entonces
haré poemas de todo
volcaré las vísceras sobre la hoja
seré una con el sol y la noche
pájaro en vuelo
producto del mimetismo.