Otro dia sin poema. Demasiadas cosas en el tintero de la cotidianidad. Poco dinero en los bolsillos. Rebanadas de tiempo exactamente repartidas.
Mientras la paz y las palabras regresan, nado en la música. Endulzo mis oídos con voces místicas. Practico la paciencia. Uno mis manos y rezo: Dios, por favor, cuida de todos tus pájaros.

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