Ha sido una semana pesada. No me gusta llamarla caótica porque para mí del caos siempre surgen cosas bellas. No es que lo que sucede sea terrible, pero sí cansado. Algo está drenando mi energía física, no así la emocional. En mi mente hay un jardín en el que abundan los poemas y los pájaros. Me siento feliz y libre. Y eso es suficiente.
Intento establecer un trato con las letras, dialogar con ellas, permanecer en ellas. A veces es difícil. Las actividades diarias exigen demasiado. Pero no soy de las que se rinden con facilidad.

